Fuera de Tiempo con Alberto Santillán

Alberto Santillán, padre de Darío Santillán, conversó con Diego Genoud sobre el asesinato de su hijo junto a Maximiliano Kosteki en la Masacre de Avellaneda.

“Las fuerzas que empiezan a arrastrar a Milei”. Editorial 25 junio en Radio con Vos.

Javier Milei, el presidente que tiene nuestro país, acaba de llegar de su gira por España, Alemania y República Checa. Está de visita en Argentina, hay que aprovecharlo en estos días. De todas formas, no estuvo hoy en la reunión de Gabinete. Sí estuvieron Guillermo Francos y Santiago Caputo, que es en realidad el encargado del Gobierno en la práctica junto con Karina Milei.

Santiago Caputo, un desconocido al que no se le conoce la voz, es el que toma las decisiones, el que está siempre al lado del presidente y que tiene muy presente la experiencia de Marcos Peña, el encargado de la comunicación durante el gobierno de Mauricio Macri y se expuso por demás cuando asumió la función de jefe de Gabinete.

En la práctica, Santiago Caputo es el verdadero jefe de Gabinete pero está siempre evitando la exposición para cumplir, además, con la función prioritaria que le asigna el presidente: la de disputar, la de dar la batalla cultural.

Hoy el Gobierno logró dictamen para la Ley Bases, para el paquete fiscal. El gran objetivo de La Libertad Avanza después de casi siete meses de gobierno. Apuntan a tener la primera ley el día jueves. También hubo una reunión importante en Buenos Aires con gobernadores dialoguistas, colaboracionistas. Ahí estaba Martín Llaryora, de Córdoba. Maximiliano Pullaro, de Santa Fe. Raúl Jalil, el peronista de Catamarca, uno de los principales promotores de la candidatura de Sergio Massa. Rogelio Frigerio, de Entre Ríos. Leandro Zdero, de Chaco. Estos gobernadores estuvieron reunidos con Miguel Ángel Pichetto, Rodrigo de Loredo, sectores de la UCR.

Es la casta la que sale al auxilio de Terminator, la que sale a salvar al presidente de los fantasmas que rodean la experiencia de gobierno de LLA. Los degenerados fiscales son los que están tratando de ayudar al Gobierno a que tenga su primera ley en un contexto donde las turbulencias se empiezan a sentir en distintos frentes. Por eso,la extrema derecha, el gobierno de los Milei, necesita despejar algunas incógnitas respecto a la inestabilidad de fondo y la perspectiva de gobernabilidad en la Argentina, cuando gobierna un partido no peronista. Hoy Javier Milei necesita el apoyo de la misma casta que demoniza. 

Además, con una experiencia única —a nivel global— como la del presidente Milei. Un ex panelista, un economista, un teórico, que asume la presidencia y que pretende destruir el Estado, como el mismo lo dice, en su faceta de topo.

Todo este cuadro se presenta en una Argentina con enormes problemas estructurales, con falta de dólares, con más del 50% de la población bajo la línea de la pobreza, con la desigualdad que se incrementa al nivel más alto de los últimos ocho años, según hoy mismo mostraba el INDEC. Todo eso genera un container de dudas y se refleja en el humor de los mercados.

Los agitadores del mercado le empiezan a marcar la cancha al gobierno. Hoy otra vez subió el dólar blue, $35 en el día. Son $140 la suba del dólar en lo que va de junio, 11,4%, muy por arriba de la inflación del mes. Mientras LLA festeja que en la tercera semana de junio la inflación dio 0% en el rubro de alimentos, con una estimación de una consultora cercana al gobierno, lo cierto es que los dólares paralelos están en otra frecuencia, tratando de recuperar lo que perdieron, desafiando un poco el esquema del dólar planchado, con un crawling peg de 2%. Ese es el ritmo de devaluación que eligió el gobierno después de haber ejecutado una devaluación violenta del 120%. Ese es el ritmo de devaluación que genera mal humor en los mercados, lo que la semana pasada acá planteábamos como un ultimátum del Fondo. El staff report del FMI le dice a Milei que tiene que devaluar, salir del cepo, ir a un único tipo de cambio. Y que tiene que hacerlo ahora.

Aquel documento del Fondo de 110 páginas plantea el escenario de inestabilidad que estamos viendo en los últimos días cuando se dispara el dólar y la brecha cambiaria, que era uno de los orgullos de Milei, se vuelve a disparar otra vez en torno al 50%. ¿Qué es lo que está pasando? Se agotó el truco de patear las obligaciones para adelante. Se agotó el esquema de Caputo que le dio un bono a los importadores, que inventó un bono para pagarle a las generadoras eléctricas. Se agotó este esquema con un campo que no liquida justo cuando termina la cosecha.

El Gobierno no tiene los dólares y necesita eliminar el cepo. Eso es lo que le está reclamando el Fondo Monetario Internacional. Por eso, la pelea de “Toto” Caputo con Federico Sturzenegger es más que una cuestión de nombres. Más allá de los egos, más allá de la rivalidad, de las distintas formaciones que tienen el ministro de Economía y el asesor estrella, el jarrón chino que Milei no sabe dónde poner, lo que hay de fondo es una discusión sobre cómo se sale del cepo. 

Sturzenegger está hoy, lo contaba en una nota que escribí en las últimas horas en El Destape, iniciando una negociación paralela con el Fondo Monetario Internacional porque tiene ahí amigos, relaciones, desde hace mucho tiempo. Son, casualmente, los enemigos de Caputo, los que Milei está acusando, prácticamente, de formar parte del Foro de San Pablo. El chileno Rodrigo Valdés es el más conocido. Pero después está Ilan Goldfajn, que fue presidente del Banco Central de Brasil cuando Sturzenegger era presidente del Banco Central de Macri, también compañero de estudios en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), y que escribieron juntos, que comparten hasta un chat. Y está Ilan Goldfajn, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), antecesor de Valdés, el hombre del Fondo para América Latina. 

Con estos influencers del Fondo Sturzenegger dialoga y les dice exactamente lo contrario de lo que viene diciendo Caputo: que es posible salir del cepo en este momento y que no hace falta endeudarse más. Ahí también se juega la presión del mercado, pero hay que ver hasta qué punto la puede resistir el gobierno de Javier Milei.

Mientras tanto, la economía real cruje y lo dicen los números del INDEC. En el primer trimestre del año, la economía cayó un 5%. Es una caída brutal pero cuando uno mira algunos rubros la caída es todavía más profunda. En la construcción, 19,7%. En la industria manufacturera, 13.7%. El presidente de la Cámara de Construcción decía: “Estamos viviendo un momento gravísimo”. Esto, desde luego, tiene impacto en el empleo.

El desempleo está en 7.7%. Es una suba quizá no tan pronunciada, si uno la compara con el primer trimestre de 2023, de 6.9% a 7.7%. Pero hay distintas formas de medir, y cuando uno empieza a hacer un zoom, se puede ver que no sólo hay desocupados plenos. La relación entre este primer trimestre de 2024 y el primer trimestre de 2023 da una pérdida de aproximadamente 115.000 empleos. Si uno mira con el trimestre inmediatamente anterior la pérdida es mucho mayor, son 400.000 puestos de trabajo. El INDEC ya habla de 1 millón 700 mil desocupados plenos.

Hay otras dos variables muy importantes. La población ocupada demandante, los trabajadores que están buscando activamente otro laburo en la Argentina, creció más de lo que creció la desocupación: 1.2%. Si se cuenta además el número de subocupados, algunos números hablan de que los argentinos y las argentinas que tienen problemas de empleo son 9% o 9.5%. 

Hay que ver cuando tengamos los números del segundo trimestre del año sí, como muchos presumen, el desempleo vuelve a los dos dígitos. Pero los índices actuales hablan de una situación complicada en la cual mucha gente busca trabajo porque no le alcanza para vivir. Además, los números no son peores porque hoy los trabajadores argentinos salen muy baratos para cualquier empresa debido al derrumbe del poder adquisitivo, del salario real. Sobre los trabajadores que están capacitados, “recursos humanos” como se dice en jerga, las empresas dicen “no me conviene desprenderme de estos trabajadores  porque en algunos casos están ganando salarios apenas sobre el límite de la canasta de pobreza”. 

Sin embargo, también se sienten las suspensiones. Lo mencionábamos la semana pasada con el caso de Acindar, una empresa clave del sector siderúrgico que suspendió al personal de tres de sus plantas en Villa Constitución en Rosario, en Ramallo, en San Nicolás. Y ahora están anunciando, además, que los empleados van a trabajar solamente dos de los seis meses que quedan por delante en este 2024. 

Todo esto está pasando en la Argentina de Milei, en la que está creciendo la desigualdad. Hay que ir hasta 2016 para ver un nivel de desigualdad como el que se vive hoy con el gobierno de La Libertad Avanza. Eso es parte del impacto que tiene el bombardeo masivo sobre una población indefensa que hizo el gobierno de La Libertad Avanza cuando asumió con muy pocas compensaciones. Nada más con una mejora en AUH, en la Tarjeta Alimentar, pero que no alcanza a compensar este cuadro que además pega en las pequeñas y medianas empresas. Se puede ver en la calle, en los locales que están vacíos o directamente cerrados, en los grandes centros comerciales de todo el país.

Los números tienen que ver con la economía real, es una especie de reloj de arena que en algún momento se da vuelta, que tiene que ver con la paciencia social que muchas veces es mayor de la que uno puede suponer. En el caso de los mercados, no esperan: suelen presionar a los gobiernos. Lo vivió Mauricio Macri, lo arrastraron a una inestabilidad cuando se acabó el “festival de deuda” de “Toto” Caputo, cuando el gobierno tuvo que ir a pedirle socorro al Fondo Monetario Internacional. El hijo de Franco Macri entonces entró en una espiral de inestabilidad del cual no pudo salir en ningún momento y terminó obviamente con su derrota electoral, en 2019.

Los mercados son los que tienen poder y no la ven, o tienen mucho poder y la ven mal a la película que tiene como protagonista a Terminator. Eso es lo que está pasando hoy en la Argentina, con protagonistas que se repiten, porque algunos fueron parte sustantiva del proyecto de Macri, con manuales que se reiteran también. Son las mismas fuerzas que arrastraron a Macri las que empiezan a exigirle a Javier Milei una definición, una devaluación, un programa económico, algo más sólido. Milei dice ser Moisés. Pero habrá que ver quién arrastra quién.

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