Fuera de Tiempo con Dina Sanchez

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Dina Sanchez, vocera del Frente Popular Darío Santillán y dirigente de la UTEP, conversó con Diego Genoud sobre la toma de tierras, la crisis habitacional, la pandemia y el discurso oficial que considera delincuentes a los ocupantes.

También estuvo en Fuera de Tiempo Martín Grapetti, economista, investigador del CONICET y profesor de la UBA. Conversó sobre el acuerdo por la deuda, la escasez de dólares, los problemas estructurales de Argentina y el papel “Paradoja populista”.

“El cuerpo de Facundo, el desconcierto de Kicillof y la hora de la política”. Editorial del 05/09/2020 en FM Milenium.

Si el presidente hubiera sido Macri, si la gobernadora hubiera sido Vidal, tal vez no existiría para un sector de la sociedad la dificultad que trae ahora el nombre de Facundo Astudillo Castro. La desaparición y la muerte de un pibe de 22 años en un pueblo cercano a Bahía Blanca, lejos de la capital Federal. 

Pero el presidente es Fernández y el gobernador es Kicillof. Entonces, lo que hubiera sido denuncia en otro momento, hoy es cautela, es temor, es duda. Porque así como es cierto que a Macri, a Bullrich y a gran parte del electorado de Cambiemos no le inquieta una desaparición ni le conmueve una muerte, en el caso de Astudillo Castro es distinto porque interpela a gran parte del electorado del Frente de Todos, los que defienden históricamente los Derechos Humanos. A los que se acuerdan de todas las víctimas de las fuerzas de seguridad desde el regreso de la democracia. 

Es ahora cuando, ante el caso de Facundo Astudillo Castro, hay que tomar una decisión. Cristina Castro, la madre de Facundo Astudillo, tiene 42 años, trabaja en Pedro Luro y llegó prácticamente sola a lo más alto con su reclamo. Es empleada de una estación de servicio. Una madre sola, cabeza de familia. Y muestra Cristina Castro que Facundo —su hijo muerto, que era militante peronista, de Jóvenes por la Memoria— aparece en una foto esposado, al lado de una camioneta de la policía bonaerense. Es la última imagen que se vio de él y expresa el sendero de una vida corta, trunca. Ahora, habrá que investigar cuáles fueron las causas de la muerte. 

Todavía falta, pero Facundo Astudillo Castro desapareció el 30 de abril y el gobernador Kicillof le vio la cara a su madre recién el lunes 24 de agosto. Casi cuatro meses después. Habían hablado por teléfono alguna vez pero Kicillof no pudo reaccionar por lo menos como le reclama esta madre, la familia y los que piden justicia.

Cristina llegó con este caso a lo más alto. Es una mujer de una fortaleza tremenda. Tuvo acompañamiento de un sector de los organismos de derechos humanos y algunos partidos de izquierda, pero llegó casi sola. Cristina dice que la policía bonaerense está detrás de la muerte de su hijo y hay una serie de elementos que aportan sus abogados y que ella le presentó al presidente de la nación, Alberto Fernández. 

El gobernador le puede decir que está desbordado por el crecimiento del virus, por una provincia difícil, porque acaba de llegar, pero Cristina Castro le pide decisiones. No le pide que la acompañe en este tramo. Alberto Fernández, en cambio, mostró más empatía y más reflejos en este caso: habló más con ella, habló antes y  la contuvo más. Se ocupó más. Se nota incluso cuando Cristina Castro se refiere al Presidente y al gobernador que hay una diferencia. Kicillof apareció desconcertado y ahora que se sabe que el cuerpo es de Facundo dice que va acompañar, pero para Cristina eso no alcanza. Ella quiere saber la verdad. 

Kicillof está en un momento difícil, quizá bisagra para su gobierno. Tiene que ocupar un rol distinto. Ya no tiene que acompañar. Tiene que decidir como mínimo de manera preventiva. Seguro que es difícil, como se lo dijo él a la madre de Facundo, pero es lo que le toca. Y no solo es lo que le toca: es lo que le permitiría tomar una decisión que lo afiance en el lugar de mando. Puede recibirse de gobernador, ante la familia de Facundo, ante la bonaerense, incluso ante Berni. Si Kicillof no toma una decisión y se mantienen en el rol pasivo de acompañarla, el que termina gobernando el día a día es Berni. Hay pruebas todos los días de que eso es lo que está pasando. Un Berni que ataca a la familia de Facundo y que ataca así al gobernador. 

La consigna que hoy es tendencia en las redes sociales, Fuera Berni, algo que pidió Cristina Castro, parece difícil de concretarse si Kicillof y Cristina Kirchner no cambian de postura. Son ellos los que le dicen no a esa consigna. Los que por acción, omisión o por temor —porque no hay un relevo— sostienen al ministro de Seguridad en su cargo. 

Seguramente es más lo que hay que hacer con la policía bonaerense que sacar a Berni. Pero sería empezar a tomar cartas en un asunto en el que el gobernador hasta ahora es un espectador. Todavía hay tiempo para cambiar de opinión y tomar una decisión.

La de Facundo Astudillo Castro es una muerte más que conmueve a la política y en especial al peronismo. Duhalde tuvo su caso Cabezas, en 1997, y decidió intervenir fuerte con Arslanián y con una reforma de la policía bonaerense. Después tuvo también la masacre del Puente Pueyrredón —los asesinatos de Kosteki y Santillán— y decidió acortar su mandato. Claro que no era Duhalde un convencido de los derechos humanos pero sí era un político en un momento bisagra. Y en ese momento decidió. 

También hay otros antecedentes en la historia, incluso en la del kirchnerismo. Como el caso de Julio López, donde Néstor Kirchner no supo muy bien qué hacer y los organismos de derechos humanos estaban incómodos. Después tuvo una mejor reacción ante el crimen de Mariano Ferreyra.

Hay inacción, hay pasividad y hay un dejar a las fuerzas de seguridad. Hace tres años fue Santiago Maldonado en una manifestación en Chubut. Y todos sabemos la defensa de esa represión que hicieron la Gendarmería, Macri y Bullrich.

Pero eso fue hace tres años. Ahora, la muerte de Facundo Astudillo Castro en la Provincia de Buenos Aires es otra vez el huevo de la serpiente y hay, otra vez, una madre que pide justicia. Le toca a la política decidir cómo se resuelve este conflicto.

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