Fuera de Tiempo con Enrique Martínez

Enrique Martínez, ex presidente del INTI y coordinador del Instituto para la Producción Social, conversó con Diego Genoud sobre el gobierno de Milei y la asistencia alimentaria.

“Milei y la destrucción más obvia”. Editorial 11 de junio en Radio con Vos.

Javier Milei cumple seis meses como presidente de la Argentina con un ajuste monumental nunca visto en democracia. Va a estar en la cumbre del G7 en Italia, viaja con su hermana Karina y no con la canciller Diana Mondino, por lo menos por lo que trascendió, sino con Gerardo Werthein, que es el embajador argentino en Washington. 

No está muy claro cuál es el motivo por el cual viaja Werthein. Se dice que porque organizó una cumbre en Los Ángeles que le gustó mucho al presidente. Otros dicen que quiere ser el sucesor de Mondino. Ya se está preparando hace tiempo para eso. Werthein es un empresario muy poderoso que forma parte de un bloque de poder económico que respalda a Milei y a algunos formadores de opinión ligados a él. Después, la comitiva va a viajar también para la Cumbre de apoyo a Zelenski, de apoyo al gobierno de Ucrania. 

Hubo muchas ideas y venidas con respecto a estos viajes porque el presidente no está en el país y a la Argentina hay que gobernarla.  Dedica mucho tiempo a predicar, a discutir en el exterior, a promocionar las bondades de su teoría. 

También en las últimas semanas se repite una constante: el mal humor en los mercados. Otra vez la brecha cambiaria está por encima del 40%, otra vez el riesgo país vuelve a subir, también los dólares paralelos. El campo liquida un 37% menos que en el año de la sequía porque reclama una devaluación, ya que no está conforme con el ritmo de la presente. 

El gobierno de La Libertad Avanza está quemando reservas. Al principio las acumulaba, de una manera discutible, porque Caputo llenó de bonos a todos los que pudo, como decía Diego Bossio, “donde hay una necesidad, hay un bono, donde hay un problema, hay un bono”. Ahora algo no está funcionando bien. 

El presidente y Caputo, que para algunos también es candidato a dejar el Ministerio, están hablando de un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional para ver si vienen dólares frescos. Pero si uno escucha la publicidad oficial se dice que viene lo mejor: el segundo semestre de recuperación en V. La oficina del presidente está diciendo que los salarios ya le ganaron, por el doble, en abril a la inflación. Sobra plata en los bolsillos, dicen, por lo menos de los trabajadores registrados.

Quedó un tembladeral después de la salida de Nicolás Posse. Milei no sabe cómo hacer para sostener a Sandra Pettovello, que hoy no fue a la Cámara de Diputados a la Comisión de Acción Social y Salud Pública. Pero dejó plantada a la oposición y también a Martín Menem, quien había anunciado que la ministra iba a estar, iba a hablar. Es un gobierno donde el único que habla prácticamente es Javier Milei. En alguna oportunidad, lo hace Caputo y no mucho más. Es un gabinete mudo el de La Libertad Avanza. 

Milei le dedica muchas horas a la ministra de Capital Humano que maneja el 67% del Presupuesto de la Administración Nacional. Estuvieron reunidos con la ministra el fin de semana, a quien Milei caracteriza como “la mejor ministra de la historia”. Trata de retenerla, de que no se vaya, de que no renuncie.

El gobierno también está viendo dónde lo pone a Federico Sturzenegger. Un jarrón chino que estuvo ya en varios gobiernos, como el de Fernando de la Rúa o el de Macri, que se lleva muy mal con Luis Caputo. 

Se discute también, y el gobierno se juega muchísimo esta semana, la Ley Bases en el Senado. Con la noticia del día: le dan la embajada en la UNESCO a una senadora neuquina que se llama Lucila Crexell para que vote a favor de la ley. Hablábamos de Werthein, pero se puede hablar de Ian Sielecki, el embajador argentino en Francia. Son muchas las embajadas que el gobierno reparte como devolución de favores. En el caso de Crexell, ya salió el nombramiento para la embajada en la UNESCO. Y es un voto que vale mucho para Guillermo Francos, para el presidente Javier Milei.

Salió un comunicado de 10 gobernadores de Juntos llamando a votar la Ley Bases. Después salió Maximiliano Pullaro a desmentir su apoyo a ese comunicado.

Pero está transpirando y mucho Javier Milei. Está transpirando, sobre todo, Guillermo Fracos. Es una ley que probablemente salga con modificaciones, pero para el gobierno es clave porque lleva seis meses y no tiene ninguna ley aprobada.

También presiona a favor, lo que podríamos denominar, el peronismo minero. Raúl Jalil, el gobernador de Catamarca, uno de los grandes gestores sino el principal de la candidatura de Sergio Massa a presidente por Unión por la patria. Hoy es un alfil de Milei y manda a votar a sus senadores a favor de la Ley Bases. Está también el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz. Ni hablar del gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, que directamente rompió con Unión por la Patria. Está el voto muy probablemente a favor de Sergio Uñac, el ex gobernador de San Juan, hoy senador. 

Va a haber una marcha muy importante de gremios, de sectores de la oposición frente a una sesión kilométrica en medio de la fragilidad del gobierno. Se pide un blindaje institucional, algo un poco más sólido que los discursos de Milei para sostener el ajuste más grande de la historia de la humanidad. Lo pide el FMI. Lo pide el poder económico. Lo pide el establishment. Lo piden los socios naturales del gobierno de Milei. Lo piden los fondos de inversión. Por eso, va a ser clave lo que pase en el Senado. 

El gobierno y el presidente están amenazando con un veto al radicalismo en Diputados por la votación de la semana pasada donde se aprobó un dictamen que va en contra de la reforma jubilatoria, que le pega en la línea de flotación al ajuste. “En la columna vertebral”, dijo José Luis Espert. 

Si el mismo radicalismo que aprobó una media sanción para una reforma jubilatoria propia, que contradice a Milei, es amenazado en estas horas por el presidente, ¿cómo va a votar? ¿Cómo va a votar Martín Lousteau? ¿Cómo va a votar el resto del radicalismo? Un poco se define ahí. Más los votos de Santa Cruz, del gobernador Claudio Vidal.

El otro dato importante que el gobierno va a vender, y mucho, es el dato de inflación: se espera que esté en torno al 5% o incluso por debajo. Vamos a ver una campaña muy intensa del gobierno festejando que resolvió el problema principal de la Argentina. Desacelera la inflación después de haber subido a la estratosfera, de haber llegado al 25%. Ya las consultoras del mercado dicen que junio va a ser distinto, más alto que mayo. Habrá que verlo, pero ya se ve que en los alimentos la inflación empieza a rebotar. Siempre y cuando el gobierno pueda contener el dólar y no se vea obligado a una nueva devaluación.

Sin duda, Milei considera que su principal activo es el ajuste. El segundo, la baja de la inflación. Aunque sea producto de la recesión, producto de las subas de tarifas que se postergaron y ahora ya empiezan a impactar en los bolsillos, producto de ese dólar planchado que el campo no digiere. Pero si en junio viene una inflación más alta se va a romper una racha de cinco meses de baja de la inflación. 

El dato central, el que el Gobierno no quiere mostrar y aparece hoy como la principal preocupación en todas las encuestas, es el desempleo. Después de 20 años. Solo entre diciembre y marzo, según datos oficiales del SIPA, de la Secretaría de Trabajo, se perdieron 95.000 puestos de trabajo registrados en el sector privado. Si se suman los puestos que se perdieron en el sector público y se suman también las empleadas domésticas, decía Luis Campos de la CTA Autónoma, son 126.000 puestos de trabajo perdidos en poco más de tres meses. 

De esos 95.000 puestos de trabajo que se perdieron en el sector privado, 56.000 son de trabajadores de la construcción que tienen un régimen muy flexible, muy precario, que es el régimen que empresarios grandes de la Argentina, como Paolo Rocca, consideran debe ser el norte para el gobierno de Milei y para la Argentina. Gustavo Weiss, el presidente de la Cámara de la Construcción, dice que ya se perdieron 100.000 puestos de trabajo en la construcción en lo que va del gobierno de Milei.

¿Dónde se perdieron esos empleos? La mayoría en la provincia de Buenos Aires. Se perdieron 37.000 puestos de trabajo de asalariados registrados, que tenían un sueldo en blanco. Además, si uno mira otros indicadores, la consultora de Nadin Argañaraz, IARAF, dice que hay cuatro provincias que sufrieron mucho la pérdida de empleo: La Rioja, Misiones, Formosa y Santiago del Estero. Lugares donde el freno a la obra pública genera un aumento muy vertiginoso de la desocupación.

En pocos meses la desocupación vuelve a ser un problema central. Son números en las encuestas pero son historias de amigos, de conocidos, de familiares que se quedaron sin trabajo de un día para otro en una economía que sufre el frío de la recesión, donde el consumo se derrumba, donde las ventas se derrumban y donde es muy difícil que se genere empleo.

La promesa de la lluvia de inversiones que hace el gobierno, según uno de los asesores principales de Milei, viene desde el sector tecnológico. Pero, ¿cuándo van a venir? ¿Cuándo se revierte esta tendencia? ¿Cuándo van a recuperar el trabajo las personas que perdieron el empleo en estos meses?

Datos de Infobae, de Fernando Meaños, basado en las cuentas sueldo y que van en el mismo sentido. Se cerraron, en lo que va del gobierno de Milei, 275.000 cuentas sueldo. 

¿De cuántos nuevos desocupados estamos hablando en estos meses? 275.000 dicen los datos del Banco Central. 100.000 puestos de trabajo dice Gustavo Weiss de la Cámara de la Construcción. 

Cuando lo escuchamos a Luis Caputo, el ministro de Economía, dice: “Es una obviedad que iba a aumentar la desocupación”. ¿Era una obviedad que iba a aumentar la desocupación en estos niveles? Se habla ya de que el desempleo vuelve a los dos dígitos. ¿Será así? ¿Cuántas de las personas que se quedaron sin trabajo lo consideraban una obviedad? ¿Cuántas de las personas que votaron a Milei consideraban que era una obviedad que iban a perder el empleo, que se iban a quedar sin trabajo?

Vamos a conocer el creciente dato de desempleo el 24 de junio, en dos semanas, frente a un contexto recesivo, donde la Ley Bases tiene un capítulo muy importante de flexibilización laboral. Se amplía el período de prueba, lo que va a traer más rotación y precariedad. Se legaliza el fraude laboral. Se habilita el despido discriminatorio. Se desresponsabiliza al empleador en caso de tercerización. Matías Cremonte, de la Asociación de Abogados Latinoamericanos, lo planteó en Ginebra donde estaba también el secretario de Trabajo de Milei, Julio Cordero, un hombre del departamento jurídico de Techint. 

Cremonte, en la Asamblea de Organización Internacional del Trabajo (OIT), citaba un estudio de la propia OIT de 2015, basado en un estudio en 63 países. Después de la crisis de 2008, en ningún caso se generó empleo de calidad después de una reforma laboral como la que plantea hoy el gobierno de Milei. Decía Cremonte, “¿Cómo pueden explicar que la eliminación de penalidades para empresarios que no registran una relación laboral vaya a redundar en mayor registración?”. Por ese mismo camino, la informalidad laboral en Chile llegó al 50%, en Paraguay a más del 60%, en Perú al 70%. Si uno escucha a Caputo, que dice que era una obviedad que iba a aumentar la desocupación, puede pensar que la Argentina va en esa dirección. Si uno lo escucha al vocero del gobierno, Manuel Adorni, puede pensar que no, que va a venir la recuperación en V, que van a venir las inversiones.

Pero en el marco del aumento del desempleo, de la baja de la inflación que es producto de la recesión, son dos caras de la misma moneda esta baja de la inflación con aumento de desocupación, Milei está eufórico. Lo veíamos la semana pasada cuando lo entrevistaba una periodista extranjera a la que le decía: “amo ser el topo infiltrado que viene a destruir el Estado desde adentro”.

Milei hizo campaña prometiendo un ajuste, exhibiendo una motosierra, pero hasta ahora no destruyó el Estado, solo está desfinanciado. La casta que el presidente venía a destruir no es víctima de la destrucción. Al contrario, parte de la casta es premiada con embajadas. Lo que más destruyó Milei desde que llegó a la Casa Rosada es el empleo. El regreso del desempleo, que Caputo considera una obviedad, destruye la columna vertebral de la vida de muchas de las personas que votaron este gobierno. 

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