Fuera de Tiempo con Hernán Lacunza

Hernán Lacunza, ex ministro de Economía, conversó con Diego Genoud sobre la política económica del gobierno de Javier Milei.

“Milei y el miedo al descontento”. Editorial 7 de mayo en Radio con Vos.

Semana de mayo copada por el segundo paro nacional de la CGT contra el gobierno de Milei, después de que se aprobara en Diputados un paquete flexibilizador de 19 artículos, aunque le lograron sacar varios. De todas formas, es una reforma que muy agresiva: con reducción de las indemnizaciones, con extensión del período de prueba, con la legalización del fraude laboral.

Todo eso se aprobó en Diputados, tiene media sanción con la supuesta venia de la misma CGT que ahora va al paro. Por lo menos, eso es lo que dijo Miguel Ángel Pichetto, que era el embajador de la CGT en Diputados, en la negociación. 

Es muy importante el paro para qué se expresa en esta medida de fuerza donde el transporte va a tener adherencia absoluta, algo que no había sucedido en enero. Habrá que ver cuál es la temperatura en los lugares de trabajo. La CGT, el sindicalismo, los trabajadores organizados, que se movilizan contra el impuesto a las ganancias, que está de regreso, que necesita la aprobación del Senado, que se movilizan contra el ajuste y los despidos, un problema que recrudece con la recesión, con la caída de las ventas, del poder adquisitivo. Los despidos en el sector privado, también en el Estado.

El Senado empieza a discutir esta ley bases donde Milei se juega mucho. Hay que ligar la discusión en el Congreso con el viaje del presidente a Los Ángeles. Otra vez de paseo, otra vez con Elon Musk, que llamó a los empresarios del mundo a invertir en la Argentina. Hay que ver si invierte él.

Como publicidad, la selfie, las fotos, los encuentros con Elon Musk funcionan en el diagrama de Milei, que viajó con su hermana, con el jefe de Gabinete Nicolás Posse, con el ministro de Economía “Toto” Caputo, con el empresario que hoy está a cargo de la embajada en Estados Unidos que es Gerardo Werthein. Lo más importante que fueron a vender fue la media sanción de la Ley Bases. “Argentina puede hacer la nueva meca de los negocios, puede convertirse en un lugar fundamental, predilecto para las inversiones”, dice Javier Milei en el exterior. Consiguió la gobernabilidad que necesitaba, a medias, en Diputados.

Hay que mirar la entrevista, de la cual se habló mucho, de la BBC al presidente en la Casa Rosada. Allí e lo vio muy incómodo al presidente, quedó desnudo ante las preguntas que le hacía la periodista Ione Wells. Es muy interesante el capítulo de Malvinas, de Margaret Thatcher. Sus contradicciones, no supo responder Javier Milei cómo piensa recuperar las Islas Malvinas pero no supo además responder preguntas más sencillas, como cuánto sale un litro de leche en la Argentina —que se duplicó y se puede encontrar a cualquier valor, dependiendo del lugar, $1.000, $1.500, $2.000. El presidente no supo responder tampoco a una pregunta que Wells le hizo en varias oportunidades: ¿qué le dice a una jubilada que en lágrimas le dice “el ajuste lo estoy pagando yo”? Milei intentó eludir el tema, al decir “yo no estoy en situaciones puntuales, tengo una mirada integral de la economía”. Así se quedaron sin respuesta 7 millones de jubilados y pensionados, no solo esa jubilada de la que habló la periodista de la BBC.

De fondo, en ese silencio, en esa evasiva del presidente ante un medio internacional, lo que se ve es la fragilidad del esquema del gobierno. La inestabilidad que todavía subsiste, más allá de que La Libertad Avanza esté festejando el superávit primario o que la inflación baja después de haber subido muchísimo.

Más allá de todo eso, Milei no le puede dar una respuesta a los que están pagando el ajuste, a los que incluso lo votaron creyéndolo un salvador y hoy lo ven con cara de verdugo. Por eso el libertario hoy está concentrado sobre todo en tratar de mostrar como un éxito la baja de la inflación. Esa es la prioridad del Gobierno, el número que va a dar a conocer el INDEC alrededor de 8%, de 7%, algunos hablan de un 5%. 

Ese número de inflación en realidad tiene una contracara. La primera es que hay un dólar que está planchado. La segunda es que están postergando los aumentos de las tarifas otra vez. Lo anunció el ministro de Economía para los aumentos de luz, de gas, de combustible, pese a un informe de la consultora Economía y Energía, de Nicolás Arceo, que dice que el tarifazo en el gas va a ser de 500% para usuarios residenciales y de 1000% para pequeñas y medianas industrias, para pequeños y medianos comercios. Por estas razones, la baja de inflación que Milei festeja está atada con alambre. Aunque lo urja mostrar algún resultado. 

Se desfiguró el presidente desde que asumió haciéndole gestos al mercado, al poder económico, al Fondo Monetario Internacional pero no hizo nada todavía, no mostró una sola buena para la mayor parte de la población, los que viven de un ingreso en pesos. En esta dirección, hoy el Gobierno habla de que viene un rebote en V. Es lo que le dijo Javier Milei a Ione Wells, la periodista de la BBC: “los salarios le están ganando la inflación”, mientras que la mayor parte de los datos oficiales lo desmienten. ¿Cuáles son los salarios que le están ganando inflación y por cuánto le están ganando después de haber caído 25 puntos desde que asumió Milei? Están recuperando centésimas. Están en el tobogán los salarios, no le están ganando la inflación. 

Estamos hablando siempre de trabajadores registrados, en blanco. Casi 1 de cada 2 trabajadores hoy en la Argentina está en la informalidad, en la precariedad. No tienen paritarias que le puedan ganar a la inflación. 

Entonces aparece Cavallo y dice “la inflación no la vas a poder bajar más de 6 o 7%”. Por eso se habla del atraso cambiario, de que no se puede seguir teniendo el dólar planchado o con un ritmo de devaluación de 2%. 

Incluso, la Unión Industrial Argentina está hablando de una caída brutal de la industria: febrero, 7%. Un total de 8,3% en el primer bimestre. 

El presidente se concentra como prioridad absoluta en vender la baja de la inflación no para los mercados, sino para los 46 millones de habitantes y los 14 millones de votantes que tuvo La Libertad Avanza en noviembre pasado. Intenta revertir el clima que se empieza a generar con los despidos, con esa recesión. Porque el desempleo vuelve después de 20 o 25 años a ser una preocupación. Lo marcan las encuestas pero se puede ver en la vida real. Hay un noticiero diario del desempleo, con despidos en Santa Cruz, en La Rioja, en el Gran Buenos Aires, en Tierra del Fuego. Se empieza a generar un caldo del descontento, que se va a expresar seguramente en este paro nacional del 9 de mayo y se expresó, en parte, durante la marcha universitaria. Los movimientos sociales también empiezan a rodearle la manzana al Presidente, como se vio hoy en la Quinta de Olivos. 

Pero lo que más le preocupa al Gobierno es la clase media. Quizás la razón por la que postergan los aumentos de tarifas. Por la que tratan de que las prepagas den marcha atrás con los aumentos. Hay preocupación en el Gobierno con lo que representó la marcha universitaria. 

Según el Índice de Confianza de la Universidad Torcuato Di Tella dice que está cayendo la confianza en Milei. Más allá de su triunfalismo, de la selfies con Elon Musk, hay un descontento que empieza a crecer. También lo registra, por ejemplo, Hugo Haime. La última medición dice que hoy son mayoría los que le dan a Milei seis meses de tiempo. La paciencia social se empieza a agotar y el enojo es mayor que la expectativa. Es como un reloj de arena que se da vuelta.

A Milei le preocupa que ese enojo empiece a crecer. Por eso, trata de mostrar una baja de la inflación. No es el único ni el primero de cortoplacismo extremo. Se lo preguntaba Hernán Lacunza: ¿de qué te sirve bajar la inflación a 5% si el desempleo termina en el 15%? Para Milei eso es otro país. Es otro mundo. Es otra vida.

Hoy lo único que quiere el Presidente es mostrarle un resultado a la sociedad. Decir que está bajando la inflación, un problema que tiene mucho tiempo, que el Frente de Todos potenció de manera exponencial. Milei quiere decir que vino a traer esta solución, además en un plazo muy corto. Si siempre está con los pulgares arriba, si son todas buenas noticias, ¿por qué está tan apurado en mostrar resultados? Porque el líder de LLA sabe que la ola del malestar que en su momento lo llevó a lo más alto, la ola de malestar que se devoró al Frente de Todos e incluso al macrismo, en algún momento puede empezar a golpear en la costa del Gobierno. Lo sabe el presidente mejor que nadie.

Milei está apurado en mostrar un resultado, aunque sea parcial, aunque sea amañado. El presidente sabe que la luna de miel se termina y quiere cambiar el humor social cuanto antes. En las respuestas que no le dio a la BBC, el Presidente develó que, en el fondo, le tiene miedo al descontento.

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