Fuera de Tiempo con Rafael Bielsa

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Rafael Bielsa, ex canciller (2003-2005) y actual embajador de Argentina en Chile, conversó con Diego Genoud sobre el conflicto del gobierno argentino con Trump por la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo, el rol de Claver Carone en la región, el apoyo de Chile a la postura argentina y la incidencia del tema en la negociación de Guzmán con el FMI.

También estuvo en Fuera de Tiempo el economista Sergio Arelovich, coordinador del Mirador de Actualidad del Trabajo y la Economía y asesor de la Federación de Trabajadores Aceiteros y de bancarios. Habló sobre el aumento del desempleo, el ajuste en los salarios, el impulso al mercado interno, el impuesto a la riqueza y el caso Vicentín.

“Sigman, el Estado y el futuro que viene”. Editorial del 15/08/2020 en FM Milenium.

Está en todos lados Hugo Sigman, el dueño del Grupo Insud, de la farmacéutica Chemo, del laboratorio del polo tecnológico más grande de Latinoamérica. Dueño también del laboratorio mAbxience que va a fabricar la vacuna contra el coronavirus a partir del acuerdo con la universidad de Oxford, con el laboratorio con AstraZeneca y con el magnate mexicano Carlos Slim. 

Dice Sigman que gracias a ese emprendimiento Latinoamérica va a tener la vacuna en el mismo momento que Estados Unidos y Europa a diferencia de lo que sucedió hace más de diez años con la gripe A. Nora Bär, una especialista en el tema, dice que sólo Argentina y Brasil disponen de la capacidad y la infraestructura para fabricar estas vacunas en la región. 

Es el protagonista de la semana. Escuchamos su nombre cuando lo mencionó el presidente el día del anuncio del acuerdo para fabricar la vacuna. Sin embargo, es un magnate del que se sabe poco. Le debe gran parte de su fortuna a su esposa, Silvia Gold, la hija de un viejo dirigente del partido comunista. Entre Sigman y su esposa están sextos en el ranking de los más ricos de la Argentina —según la revista Forbes— con una fortuna de 2.200 millones de dólares.

Hay un exhaustivo trabajo que escribieron Hernán Vanoli y Alejandro Galliano en un libro que se llama “Los dueños del futuro” y que tiene un capítulo dedicado a Sigman, que titularon “El comunista que juega a ser Noé”. Ese capítulo es de lo más interesante para entender la complejidad del personaje que hoy aparece asociado a la salvación.

Sigman estuvo muy cerca de Cristina Fernández de Kirchner y no está claro cómo terminó esa relación. Hoy, al dueño de grupo Insud se lo menciona, junto con José Luis Manzano y Cristóbal López, como los promotores de un plan económico para Alberto Fernández. Dentro del propio oficialismo, del Frente de Todos, se decía que Sigman, Manzano y Cristóbal López postulaban a Martín Redrado como ministro de Economía de Fernández. Hace aproximadamente un año, Clarín disparaba contra Sigman: lo pusieron en la tapa de una edición del domingo asociado al tráfico de efedrina.

Desde el primer momento, Sigman apostó por Alberto Fernández, tanto que formaban un trío con Hector Daer, del gremio de Sanidad, y con el gobernador tucumano, Juan Manzur. A través de Sigman, por primera vez los laboratorios apostaron mucho en la campaña de 2019.

El empresario trajo este año al estadounidense Reed Hastings, director ejecutivo de Netflix, a la Argentina y se acordó que Netflix va a lanzar una serie basada en “El Eternauta”, de Héctor Oesterheld, historietista y militante desaparecido durante la última dictadura militar. Se va a realizar con la coproducción de K&S Films, empresa de Sigman que tiene los derechos y esa va a ser la mayor inversión que hará Netflix en Latinoamérica.

Hace una semana fue noticia también porque es el gran impulsor del proyecto de granja porcina para exportar a China 1.5 millones de toneladas de carne de cerdo. Es decir, duplicar la producción —que hoy es de 880 mil— en un período relativamente corto que produce el país. Un acuerdo que, aunque por ahora está a nivel de cámaras empresarias, despertó la queja de los ambientalistas que advierten sobre los riesgos de la producción a gran escala en granjas porcinas. De todos modos, desde Cancillería, desde la embajada argentina en China, dicen que es una decisión tomada de Fernández la de avanzar con este proyecto. 

Sigman se permitió saludar en los últimos días a Sergio Nardelli, el dueño de Vicentin que falleció de un ataque cardíaco. “Buen amigo, siempre generoso y un empresario soñador y apasionado”, dijo Sigman. 

También esta semana Sigman cruzó de punta a punta la polarización y habló con Marcelo Longobardi en Radio Mitre. Ahí mostró la fortaleza del emporio que supo construir, habló de la alta tecnología y la capacidad de su personal. Y, lo más importante, dio amplias muestras de su capacidad política. Sigman rescató que ningún gobierno jugó ningún papel en el acuerdo para producir la vacuna. “Fue una negociación entre privados”, dijo, “Slim y nosotros”. Cuando dice eso, uno entiende que es el capital privado el que toma la delantera y los estados no pueden más que asociarse de la mejor manera a ese desarrollo científico técnico. Es el sector privado, como él mismo lo dice en las entrevistas, el que toma la iniciativa. Y el riesgo lo asume él junto a Carlos Slim, el empresario para mucho más rico del planeta, dueño entre otras cosas de la telefónica Claro.

La segunda frase de Sigman que rescato se la dijo directamente a Willy Kohan, el periodista y columnista económico que tiene Longobardi. Fue sobre la asistencia del Estado al sector privado a través del ATP, el programa que este mes le vuelve a pagar la mitad del sueldo a entre un 1.5 y 1.8 millones de trabajadores del sector privado. “En algún momento se va acabar y la crisis se va a profundizar”, dijo sobre el subsidio estatal a las grandes empresas en plena pandemia. Así se mostró Sigman como la cara del capital privado, como un jugador que está en todos lados y pareciera que ahora se sienta con más fuerza que nunca en la mesa de las decisiones. 

Cuando se decide a hablar, Sigman plantea también que el sector financiero y los fondos buitres son las escorias del sistema al que hace falta regular. Es muy crítico del sector financiero y también de los buitres que aprovechan situaciones de crisis de deuda soberana como la que vivió hasta hace muy poco la Argentina y hoy sigue viviendo. 

El dueño de Insud es uno de los que propone un gran Pacto de la Moncloa, esa asociación virtuosa entre el Estado y el mercado que Argentina prácticamente no conoce. Es el profeta de la biotecnología que viene a alumbrar un futuro. Trae el antídoto en un mundo que va hacia una crisis cada vez más profunda y no puede liberarse de la peste. Es el hombre de la salvación. Se lo agradece el presidente Fernández y seguramente se lo van agradecer millones de personas sí, a partir de enero, empieza a fabricar la vacuna a un costo muy accesible, de entre 3 y 4 dólares. 

Cuando eso suceda su nombre va a ser todavía más grande de lo que es hoy. Un empresario con un recorrido larguísimo, que tiene más de 75 años, y que arrancó como alguien que tomaba capital prestado para desarrollar su gran imperio. Es la cara del desarrollo que no sufre la crisis sino que crece a partir de ella, que se presenta incluso como una salvación.

Son pocos, una minoría, los que señalan que en este tipo de desarrollo también se esconden los gérmenes de la peste. Son los ambientalistas, grupos minoritarios, son grupos de “rencorosos”, pero que ayudan a entender la otra mitad de la biografía de Hugo Sigman.

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