Fuera de Tiempo con Claudio Lozano

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Claudio Lozano, director del Banco Nación y coordinador del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, conversó con Diego Genoud sobre la caída de las reservas, la responsabilidad del Banco Central en la salida de divisas para el pago de la deuda de las empresas y la apuesta fallida del gobierno a los dólares de las cerealeras.

También estuvo en Fuera de Tiempo Federico Aurelio, el director de la Consultora Aresco. Charló acerca de la imagen del presidente, el impacto de la crisis económica en los votantes del Frente de Todos y el gap entre la adhesión al gobierno y los resultados de la gestión.

“El peronismo y un presente que exige reconciliar a la nostalgia con el futuro”. Editorial del 17/10/2020 en FM Milenium.

El peronismo festeja nada menos que 75 años desde el Día de la Lealtad, desde el 17 de octubre de 1945. Vemos imágenes permanentes de la celebración, de un presidente como Alberto Fernández que está en proceso de empoderamiento, en un contexto de una crisis múltiple. También vemos un Frente de Todos que busca conservar la unidad más allá de las diferencias, de la contradicción interna que es notoria. 

Aparece siempre Cristina como centro. Cuando está y cuando no está en el escenario. Cristina como culpable para la oposición de que Fernández no pueda con la crisis múltiple e incluso como el reservorio de legitimidad para un sector del kirchnerismo. Ahí está Cristina como jefa de este peronismo que no la reconoce, pero que depende de su liderazgo desde hace diez años. Desde que murió Néstor Kirchner, el peronismo está en manos de lo que Cristina quiera o no quiera hacer. 

Se trata de un movimiento de 75 años que es un yacimiento de imágenes que vienen, que disparan notas, historias, que generan mensajes, que generan odios. Es la historia de un movimiento que tiene y establece un vínculo afectivo con muchos de sus adherentes, de sus fieles, de sus militantes. Y ese vínculo afectivo se superpone con el ejercicio del poder real en el roce con los factores de poder, en alianzas que son más o menos perdurables. El ejercicio del poder real en determinada coyuntura: eso también determina o explica al peronismo

Menem, Duhalde, Kirchner, Cristina y, hoy, Alberto Fernández, que es un peronista raro: un porteño que aparece como un cuerpo extraño en la historia de los jefes que tuvo el peronismo. Alguna vez fue cavallista, hoy por momentos parece alfonsinista y es por eso que espanta a una parte del electorado del Frente de Todos. Siempre nestorista, siempre con esa nostalgia, esa idea de volver a hacer lo que hizo con Néstor en un contexto impracticable. 

La pregunta es si hoy el peronismo puede sacar a la Argentina de esta crisis y está lejos de ser respondida. Muchos dicen que no, que no puede, y que se va a confirmar que el peronismo sólo puede administrar la pobreza. Eso que piensa una parte del electorado que hizo grande a Cambiemos. Son los que dicen que el peronismo se convirtió en una burocracia pobrista que no puede volver a la movilidad social que lo hizo grande. Eso también se está discutiendo hoy de fondo más allá de los festejos, de los mensajes o de los recuerdos.

75 años. La misma edad que tiene el grupo Clarín: un proyecto que también disputa el sentido en la Argentina de hoy y busca ser una especie de conexión entre las élites y las mayorías que consumen todavía el mensaje del multimedio. 

Otros dicen que el peronismo es el partido que puede gobernar la crisis, el que goza del ejercicio del poder bueno. Si uno lo ve al presidente Fernández, ve que está sufriendo ese ejercicio del poder y no alcanza con la nostalgia para gobernar. El salario mínimo, que acaba de aumentar esta semana, quedó a $22.100 cuando la canasta básica de pobreza está en $46,000. menos de la mitad. Es un ingreso con el que cuesta muchísimo vivir hoy en la Argentina y por supuesto te deja por debajo de la línea de pobreza. Pese a que durante los años del kirchnerismo el salario estaba entre los más altos de América Latina, hoy está entre los más bajos. Solamente Brasil y México tienen un salario mínimo más bajo medido en dólares. 

¿Cuál es la salida en este contexto de restricción múltiple? El último ejemplo del peronismo que salió de la crisis es el de Jorge Remes Lenicov y Roberto Lavagna. Hay que remontarse 18 años atrás. Remes Lenicov duró cuatro meses como ministro y a partir de esos cuatro meses —con una devaluación brusca, con una pesificación asimétrica con ganadores y perdedores—, se construyeron doce años de kirchnerismo. Se construyó una época a partir de esos pocos meses.

Remes Lenicov, en una entrevista que le hizo hace poco Mariano Otalora para un programa que se llama Ser Ministro, que está en YouTube, cuenta cómo quedó para siempre fuera de la política después de haber sido una especie de mártir de la devaluación. El economista da algunas pistas de cómo fue posible salir de esa crisis, que por supuesto dejó heridos, pero que le provocó a la Argentina un ciclo de crecimiento a tasas chinas como el que hoy parece imposible volver a vivir. Cuenta también que, cuando era ministro de Duhalde en la Provincia de Buenos Aires, en un momento se quiso ir y Duhalde le pidió que armara un plan económico para salir de la convertibilidad. Remes Lenicov, que se quería retirar de la política, se dedicó durante dos años a pensar una salida con un equipo económico donde estaba Jorge Todesca —el padre de la actual vicejefa de Gabinete—, Aldo Pignanelli, Lisandro Barry y Mario Blejer, entre otros. Estuvieron dos años, hasta 1999, pensando cómo salir de la convertibilidad y tuvieron dos años más hasta que la Argentina voló por los aires para asumir la función. En esa entrevista, el ex ministro dice también que “la dirigencia política carece de análisis económico” y “sólo reacciona” en momentos de crisis. 

No se puede explicar ninguno de los ciclos políticos que tuvo el peronismo sin entender el fondo económico. Por eso es tan problemático el momento que le toca atravesar hoy a Alberto Fernández. 

Si el peronismo vivió 75 años fue por una serie muy larga de razones. Hay libros y enciclopedias escritas sobre esto, dentro y fuera del país, pero vale la pena mencionar por lo menos tres elementos importantes para atender por qué todavía hoy una parte importante de la Argentina se considera peronista y, sobre todo, el peronismo vuelve de manera recurrente a gobernar y hacerse cargo de la crisis. La primera razón es “la sinfonía de sentimientos” de la que habla Leonardo Favio. A eso se le suma la mejora concreta en las condiciones de vida. Tercero, la capacidad de ejercer el poder real: de tomar decisiones, de afectar intereses, de establecer alianzas con factores de poder.

Hoy persiste todavía lo primero: ese yacimiento de imágenes, esa memoria imperecedera que se retroalimenta de manera permanente. Pero están a prueba como nunca los otros dos componentes en un contexto de lo más difícil, con una pesada herencia, con diez meses que se perdieron, con las reservas que están tocando fondo. Es responsabilidad de los Fernández salir del espiral del ajuste y del padecimiento que se prolonga y ejercer el poder con la decisión menos traumática posible en un contexto donde no hay salidas virtuosas. Son los Fernández los que tienen la decisión de prolongar o no el futuro del peronismo. 

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