Fuera de Tiempo con Javier Alvaredo

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El economista Javier Alvaredo, socio fundador de la Consultora ACM, ex jefe de asesores del Ministerio de Economía y ex jefe de la Secretaría de Finanzas, conversó con Diego Genoud sobre la renegociación de la deuda argentina, los peligros de un nuevo default, el funcionamiento de los fondos de inversión y los cambios en el mundo financiero a partir de la pandemia del coronavirus.

“El 1 de mayo y el desigual reparto de las pérdidas”. Editorial del 2/5/2020 en FM Milenium.

Un día más de cuarentena en la Argentina del Frente de Todos. Una cuarentena que se estira, que sigue generando pérdidas a cada paso y que deja un sabor agridulce. Por un lado, la satisfacción que pueden sentir el Gobierno y las autoridades de salud porque si uno compara con lo que se ve en Brasil, por ejemplo, la cuenta de muertos que lleva el gobierno de Bolsonaro, o la de Donald Trump en Estados Unidos, el saldo es muy favorable en la Argentina.

Esto no quiere decir que este encierro prolongado no esté generando pérdidas, pero tenemos la suerte de que no nos gobierna ni Trump ni Bolsonaro. Sin embargo, la crisis tiene impacto, todos los días, minuto a minuto, en todos lados. En la base social del Frente de Todos, en los que menos tienen.

Se combina un juego de pinzas de lo más nocivo. Por un lado, la falta de alimentos, la dificultad para esos sectores que viven al límite de sobrevivir. Por el otro, el virus empieza a penetrar en el Conurbano, en las villas, en los lugares donde nada sobra. Es decir que no es solamente ya la cuestión de los alimentos, la de garantizar la subsistencia, sino que además es, sobre todo en los grandes centros urbanos, la necesidad de dar respuesta a un virus que empieza a penetrar.

En el propio gobierno también se empieza a notar una crisis que devora a los funcionarios que no están a la altura de la emergencia. Alejandro Vanoli fue, esta semana, el primer caído. Lo destrozaron al día siguiente al ex titular de la ANSES. Sobre todo desde el Gobierno, después de que lo echaron.

Llamativo que hasta hace pocos días las críticas a Vanoli eran más que nada de la oposición o de sectores que están lejos del Gobierno y que, un día después de que ruede su cabeza, empiezan a contarle cada uno de los errores garrafales de su gestión. Quedó en la memoria el operativo desastroso de atención en aquel viernes en el que jubilados y beneficiarios de planes sociales iban a cobrar, que de milagro no terminó en una situación muy complicada.

La pregunta que se abre es: ¿Qué pasa si Fernández aplica con otros funcionarios la regla que aplicó con Vanoli? ¿Quién sale indemne del gabinete del presidente si se lo juzga como se lo juzgó a Vanoli, después de caído? ¿Puede haber más renuncias? Esa es una pregunta importante sobre todo para ver cuál es la salud política del gobierno de Alberto Fernández en medio de la crisis.

La consigna de la unidad nacional empieza a sufrir día a día. Es una consigna taquillera, que a todos nos gustaría creer pero que oculta el ranking de ganadores y perdedores de la Argentina en cuarentena.

Es muy claro, me parece, lo que está pasando al nivel de los asalariados. Viniendo del Día de los Trabajadores, parece importante repasar un poco lo que está pasando entre los asalariados que, además, vienen de cuatro años de una temporada de terror como fue la del gobierno de Mauricio Macri, donde el salario promedio real cayó un 23% en el sector público y un 19% en el privado. Son datos que recopila un informe del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma.

¿Qué refleja ese informe? Cómo las suspensiones, los recortes de salarios, el pago escalonado de sueldos y los despidos están afectando a mucha más gente de lo que se supone. Se trata de suspensiones en grandes empresas, no de PyMEs, que obviamente tienen muchas dificultades para hacer frente al pago de sueldos.

En grandes empresas como General Motors, Siderar de TechInt, Neverland, Falabella, ACC Group directamente hubo despidos pese al decreto del Presidente que los prohíbe. Son despidos ilegales pero reales y en muchos casos no se pueden revertir salvo algún fallo de la Justicia, pero pareciera que el Gobierno —y el ministro Moroni, que recibe muchos cuestionamientos— no tiene poder suficiente para frenarlos.

Otra situación muy generalizada son también los recortes salariales. Ya hubo en McDonald’s, en Burguer King, en Starbucks, en Todomoda, en Tenaris, en Garbarino, en Fly Bondi, en Latam, en Freddo, en las principales compañías de turismo online —Despegar, Almundo, Avantrip.

Los recortes salariales se convirtieron en una constante. No es la noticia más repetida en los medios, pero es una situación que preocupa. No sé si a la CGT, que acaba de firmar un acuerdo con la UIA para recortar salarios hasta el 25% en los sectores que sufren las suspensiones. Pero sí preocupa al que tiene que afrontar esta realidad de rebajas salariales y de pago de salarios en cuotas.

Ya se están pagando los salarios en cuotas en Osplad, en Radio Metro, en Grupo Indalo, en Diario Popular, en Mostaza, a veces en la administración pública, en Bingo Pilar, en Polka, en Verónica, en Editorial Atlántida, en América, en Corporación Médica, en el diario Clarín. En todos esos casos hay anuncios de que no se pagan los sueldos en tiempok y forma. Se pagan, por lo general, en dos cuotas.

Llevamos muy poco de cuarentena. Llevamos poco de sentir los efectos económicos de la crisis. Si esta cuarentena se prolonga, si la situación de encierro persiste, uno supone que esta situación se va a agravar pese a que, insisto, el Gobierno está haciendo bastante —todo lo que puede, piensan algunos— de acuerdo a los recursos que tiene.

¿Cómo va a seguir el Gobierno hacia adelante? El propio Guzmán le dijo a la UIA que se agotan los recursos. Estamos muy cerca del cierre de la negociación con los bonistas o del default y el Gobierno empieza a buscar otras herramientas para financiar los paliativos para la crisis.

Alguien importante del Gobierno me dijo hace poco: “La sociedad está pagando con sus ahorros la renta de los bancos. Frenan la rueda del financiamiento y le prestan al Banco Central, que termina emitiendo para pagarles los intereses a ellos”.

Se acaba el subsidio a los bancos. El subsidio que el Estado y que la sociedad le dan a los bancos, grandes ganadores de todas las eras. Aunque en los medios se escuche una defensa al sector financiero a través de sus voceros, si uno mira estos cuatro años de los que venimos e incluso más allá, si se mira lo que pasó durante los años del kirchnerismo, va a advertir que el sector financiero es uno de los grandes ganadores de todas las eras. En eso no hay grieta.

Ahora el Gobierno les empieza a pedir a los bancos una contribución que consiste en comprar los bonos que les va a ofrecer el Tesoro. Algo que ya está pasando. Sería bueno, difícil, si alguna vez los bancos asumen una cuota de las pérdidas que venimos pagando entre todos.

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